De la iglesia, en peligroso estado de ruina, llama la atención la buena sillería de su ábside, plenamente románico, siendo el resto de la iglesia fruto de intervenciones postmedievales. Dicha cabecera, al interior, marca en planta un ábside ultrasemicircular, aportando pie para variadas hipótesis sobre su posible origen arcaizante.
Por fuera, cuatro columnas adosadas dividen el ábside en cinco paños. Si bien la decoración de sus capiteles es muy somera, y los canecillos se labran con apenas una nacela lisa, la sorpresa se halla en las ménsulas que sostienen las citadas columnas y su curiosa decoración figurada: una posible plañidera, una cabeza monstruosa, otra de toro y una cabeza humana barbada.
Algunos indicios permiten sospechar que dispusiera de una galería porticada que, como otras, se cegó en época postmedieval, aunque será uno de los aspectos que se espera que aclare la investigación que se llevará a cabo desde Soria Románica con motivo de nuestra intervención.